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Alitas de pollo asadas con romero
Me encantan las alas de pollo, y no pongo en duda que la mejor y más rica manera de comerlas sean fritas, pero cuando lo que menos te apetece es sufrir quemaduras en los brazos, que luego se manifiestan en engorrosas ampollas, que varían en función de la gota que te cae y duelen que no veas. O si tienes suerte y no te quemas, no te queda más remedio que limpiar esas gotas de aceite por toda la cocina. Es por estos motivos, por lo que vengo haciendo las alas en el horno desde hace ya un tiempo, no quedan tan crunchys como fritas, pero quedan lo suficiente crunchys como para disfrutar 100% de ellas.
Otra de las grandes pegas que tiene el comer o cenar alas es que son como pipas, cuando empiezas no puedes parar, no hace falta hacer un gran esfuerzo para comerte medio kilo de ellas, además, una vez acabadas, te encuentras en el fondo de la bandeja una salsilla de color amarillenta con un sabor irresistible, en la que no paras de untar hasta que se te acabe el pan o la salsa, vamos que si tu intención es comer light, no te recomiendo que las comas, pero si no es así, aquí os va la receta.
Ingredientes:
- 1/2 kilo de alas de pollo
- 1 cabeza de ajos y algún que otro diente suelto
- una ramita de romero
- aceite
- zumo de medio limón
- pimienta
- sal
Elaboración:
- Precalentamos el horno a 220ºC
- En una bandeja para horno, esparcimos un poquito de aceite por toda la superficie, colocamos las alitas y las salpimentamos por los dos lados. Entre medias metemos los dientes de ajo, unas hojitas del romero y la cabeza de ajo cortada por la mitad. Las metemos en el horno durante 45 minutos.
- Mientras se hacen, en un baso mezclamos el zumo de limón con un poco de aceite de oliva, que usaremos en el último momento para untar encima de las alas y así alegrarlas un poco. Si queréis este último paso se puede evitar, estarán igual de ricas.
- Se pueden hacer por el lado que prefiráis, pero que los últimos 15 minutos se hagan con la piel para arriba, de esta manera conseguiremos que se nos doren y queden crujientes. 5 minutos antes de sacarlas, le echamos el mejunje y la ramita de romero.
Que lo disfrutéis!!
Pechuga de pollo lumagorri a la naranja sanguina
Llevo comiendo pechugas de pollo a la naranja muchos años, es una de esas recetas deliciosas y fáciles que aprendió mi madre hace ya bastante y dado el éxito que tuvieron entonces entre nosotros, las incorporó asiduamente en los menús que nos preparaba a mi y a mis hermanos. Hará unos días, fuí a comer a casa de la ama, cual fue la sorpresa, que tenía pechugas de pollo al ogange (como decían en el anuncio de las gulas en el que salía Rosa María Sardá). Sin dudarlo ni un segundo, pensé que la receta iba a caer en el blog y aquí la tenéis aunque un poco diferente, a mi estilo. La receta en si se hace de otra manera, pero yo por variar, le he dado un toque diferente, en vez de enharinar las pechugas fileteadas y freirlas después, he optado por asarlas en entero y hacer la salsa aparte, además de cambiar totalmente el color de esta. Todo esto, acompañado con una variedad de lechugas de bolsa que todos conocemos.
Ingredientes para 2 personas:
- 2 pechugas de pollo enteras y con piel
- 3 naranjas sanguinas
- 1 cebolla morada
- sal y pimienta
- 1 cucharadita de harina
Elaboración:
- Precalentamos el horno a 200ºc.
- En una sartén a fuego fuerte, Salpimentamos las pechugas y las doramos empezando siempre por el lado de la piel. Solo hasta que cojan color, que será en muy pocos minutos. Doradas ya, las ponemos en una bandeja para horno con el jugo que han soltado en la sartén y metemos al horno 15 minutos.
- Mientras el pollo se termina de hacer, vamos a hacer la salsa. En la misma sartén en la que hemos dorado el pollo, echamos la cebolla bien picadita y pochamos con un chorrito de aceite hasta que se queden blandita. Entonces, agregamos la cucharadita de harina y dejamos cocinarla un minuto. Pasado este tiempo, echamos el zumo de las 3 naranjas y dejamos que dé un pequeño hervor hasta que nos espese un poquito la salsa. Le echamos la sal justo en este momento.
- Sacamos las pechugas del horno y las emplatamos con la salsa como base y unas hojas de lechuga para acompañar.









