Gazpacho Extremeño de la serena

Esta es una de esas recetas que ha estado siempre en casa, y de la cual no he disfrutado hasta tener 20 años, y todo porque odiaba las sopas frías, era un concepto que me costaba asimilar. Con el calor, este se instala en la nevera como veraneante y la verdad es que se disfruta mucho de su compañía. Este gazpacho, no tiene nada que ver con el andaluz que estamos acostumbrados a ver en todos los lados, la diferencia más evidente es el color, uno es más blanquecino y el otro es rojo, se suele migar con pan y se come con cuchara. Es verdad, que hoy día se pueden encontrar mil variantes de gazpacho, pero yo me he criado con este y es al que  tengo como referencia. A parte de ser una sopa fría de lo más refrescante, es sencillísima de hacer y la podemos guardar en la nevera por unos cuantos días.

Ingredientes:

  • 2 tomates maduros
  • 1 huevo
  • 3 dientes de ajo
  • pan de días anteriores, como 1/4 de barra.
  • agua
  • 150 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 30 ml de vinagre de vino
  • sal
  • 1 pepino pequeño
  • 1/2 cebolleta
  • 1/2 pimiento verde

Elaboración:

  1. Metemos todos los ingredientes a excepción del pimiento verde, la cebolla, pepino y medio tomate en una cazuela. Trituramos todo hasta hacer una sopa. Echamos un poco de vinagre y salamos al gusto. La metemos en la nevera y dejamos que se enfríe. La cantidad de agua es a ojo, si nos gusta mas caldoso le echamos más.
  2. Mientras, cortaremos los ingredientes que hemos reservado en pequeños daditos. Estos daditos, los podemos comer como tropiezos en el gazpacho. Es fantástico, y si esta sopa la acompañamos con una tortilla de patata…

Vichyssoise

Que días mas grises estamos pasando en Zarautz, que si ciclogénesis explosiva, olas enormes y las nubes que apenas dejan ver un mínimo rayo de sol. Mientras algunos nos refugiamos del mal tiempo en casa, otros disfrutan haciendo surf en olas que quitan el hipo solo de mirarlas desde la orilla. Hay que hacer un homenaje a estos chicos, que con solo una tabla en mano, se adentran en la mar con el único soporte de sus habilidades físicas. Seguro que habéis visto algo en las noticias.

Mientras unos disfrutaban con las olas, yo estaba en casa un poco mosqueado, al haber tan poca luz, no podía hacer ninguna receta para luego poder fotografiarla. Como el parte meteorológico daba que iba a seguir estando nublado por unos días más, me puse manos a la obra con esta receta que ya tenía en mente hace ya un tiempito.

Ingredientes:

  • 50 gr. de mantequilla
  • 1 litro de caldo de pollo
  • 3 puerros (solo la parte blanca y reservamos un poquito de verde)
  • 2 patatas
  • 1 cebolleta
  • 100 ml. nata
  • sal
  • pimienta

Elaboración:

  1. Salteámos el puerro cortado con la mantequilla y una pizca de sal. Cuando este bien pochado, añadimos las patatas rasgadas al corte, para que suelte el almidón.
  2. Agregamos el caldo de pollo, y hervimos durante 20 minutos. Pasado el tiempo trituramos todo y lo colamos.
  3. Añadimos 50 ml de nata y le damos otro pequeño hervor y salpimentamos a gusto. Reservamos en la nevera al menos 30 minutos. Se podría comer caliente, pero perdería la gracia de la receta.
  4. Cortamos en una juliana muy fina el verde del puerro que hemos que hemos guardado y lo freímos en abundante aceite. Cuidado, se fríen muy rápido, yo diría que menos de un minuto.
  5. Para servir, sacamos de la nevera 15 minutos antes y le echamos por encima un poquito de nata batida y un poco del puerro frito.

¿Que fácil verdad?